Thursday, May 09, 2013

May 3rd

Suelta este cordón de posibilidades:
cuenta sobre cuenta.
Cuentos.

Y alambradas con hombres,
afuera,
mirando a los niños tiritando,
adentro.

¡Sálvese el que pueda!

Cojo un pedazo de mundo y lo echo al bolsillo
para mordisquearlo en el camino.

Y el viento que ruge desde el mar
golpea mi pecho,
mi lado más blando,
mis esquinas moradas,
mi niña descalza.

Hasta donde puedo ver,
mi piel es una muralla traslúcida.


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