Gracias a rápidas respuestas disparadas complacientemente a rostros ansiosos llenos de nuevas y más confusas preguntas, pocas veces logramos vernos sin preconceptuarnos.
Benditas sean las tardes soleadas y las mañana lluviosas, esas que me dan la fuerza para hacerte las preguntas disgustadas que te arrancan mono-diálogos que poco responden a mi síndrome de inquisición española.
Asistes glorioso, rebosante, goteando, levantando, fluídez y ternura; cómo es posible que mute en puño y tu en palma? Y el golpe, ah el golpe! el que no reconoces. Y sigues hablando.
Sencillez, cógeme esta mano entumecida y este frasco de neurotismo pseudo-doloroso. Probablemente sólo me gusta hacer preguntas, probablemente esconda algo.
Cuando las preguntas siguen fluyendo, las presunciones y suposiciones creciendo; entonces relajas tu sostén y yo salto y elevo otro poco más lejos.
De haber sabido antes, de usar el conocimiento ahora, de tomar mis pastillas más a menudo, de hacerle caso a la terapia de personalidad, de tomar más sol y usar menos zapatos taco 12; puede que tal véz, y sólo tal véz, estaría más a nivel del mar.
Perdóneme padre porque he pecado, y esta vez los cuerpos andan por ahí luciendo sus pustulencias.
4 comments:
Perdóname, Señor, porque he pecado.
Pérdoname, Señor, porque no me arrepiento... u_u
Perd{onenme si no hablo mucho...
^^
BD
El problema viene después, cuando ya no soportas la luz directa.
"Probablemente sólo me gusta hacer preguntas, probablemente esconda algo."
Me gusta porque siento que me hundo en el barro =)
P.D.: Aunque suene extraño, me pregunto "qué será de la vida del anónimo?" =0
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