
No me mires así como si estuviera drogada de tanto helado y tanto llanto
He estado drogada, es cierto, cuando te fuiste y me di alcance
Justo cuando te llevabas mis piernas entre las camisas
Salté desde la cama, y de prueba tengo este brazo enfermo y mis piernas
Con la marca de tus botones
Con la marca del parqué
Con la fecha de expiación* en los talones
Con migo – sujetas a mi pelvis que, al cortarte en esa puerta, me has visto masajear
Mírame ahora, mira como disfruto de mí y me baño en mi propia leche
Que limpia mi alma y cicatriza tu nombre
Lo cicatriza todo
Desde el árbol viejo suspirando por la ventana hasta mis encías cansadas de esbozar sonrisas y lanzarlas todas a tu cordel.
Leche que alimenta, que golosa chupo como un niño sano
Leche que humecta
Sí, estoy drogada de tanta leche fresca que brota de mí y recojo en cántaros
Y drogada de bailar con ellos un ritmo nuevo, lactoinómano
Todo este trance no se compara a la heroína, ni a la morfina
Ni al sexo mismo porque es sexo puro
Sexo a mi corazón con dedos míos
Placer que me recorre como savia, leche pura de mi madre mineral
Regreso a su seno – huérfana de padre - a buscarme los principios
A sacudirme tus fronteras
A expectorar tu aroma
Y arrancarme este vestido que me ciñe a tus antojos
Te devuelvo lo que me has dado
Soy tan nueva, todo me ofende.
Me ofende, por ejemplo, tu sombra labrada a la puerta.
¡Haz algo!
Si quieres vete,
si quieres grita
Si quieres mira, pero te advierto: Estoy Desnuda, de la mano de mi Origen
Fluyendo un mar de madreselvas
Fotografía ©Philip Warner
* expiación no expiración
