Aunque no llore
deja que el alumbrado público
se espante de mí
cuélgame un rezo:
"ay Sarita Colonia".
Que yo prometo,
siempre de rodillas
y mi aspecto se torna sangriento
con tanto pudor:
ya huele religioso.
Yo juro
yo juro
yo juro
yo juro.
Cada ser humano se lanza resignado
a tocar la túnica de una promesa:
esto no es amor, es odio.
No comments:
Post a Comment