a veces me vienen unas ganas
de lanzar algo a la pared,
por ejemplo:
un vaso de cristal,
y se me antojan
los restos de vidrio
ensuciando el suelo de mi cocina
como un grito rompe el silencio
en miles de pedazos
y nunca pide cosa alguna
apenas saborearse,
entonces
voltear a imitarnos
para encontrar nuevas respuestas,
a veces conseguimos alguna
pero en general,
como al vidrio roto,
barremos y nos vamos
creo que eso es un alarido:
una ventana de sonido golpeada
que se quiebra
y cae en un sucio reconocimiento
¿qué más?
sino pedazos
todos regados por el suelo
de nuestros corazones
que quizá, si tenemos suerte,
no pediran perdón
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